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martes, 15 de diciembre de 2015

63

Santa Bárbara, Jalisco. Septiembre 2015
El último cumpleaños de mi papá fue en el 2010, celebramos el número 58, estuvo callado, eso es lo que más recuerdo, su silencio ilógico y hastiado.
     Hace 63 años María Luz Cervantes Jauregui se estrenó como madre en una casucha de Santa Bárbara Jalisco, un pueblo cualquiera retratado en las novelas de José Revueltas, Mariano Azuela, Juan Rulfo o el propio Agustín Yáñez, donde los hombres huyen al norte o se enfrentan a las desgracias de la tierra que los vio nacer. El Doctor Cervantes se fue pa´l norte, se olvidó de sus azules y ocres, del olor a hierba mojada, del sabor a leche de chiva y del hambre.

lunes, 31 de agosto de 2015

31 de agosto

Paisaje Santa Bárbara, Jalisco.

Mi papá siempre me empujaba, me presionaba, me exigía ser la mejor, se enojaba si me encontraba dormida por la tarde y convertía mi vida en un martirio cada que llegaba a casa con una calificación distinta al 10. Los propios golpes de la vida lo suavizaron, de ser el típico hombre jalisciense machista se convirtió en mi mayor apoyo junto a mi madre, entendió que su hija tenía alma de artista, y debía recorrer varios kilómetros para encontrarle sentido a la vida. La última vez que le dije que me mudaba, estuvo de acuerdo, también dijo: Está bien Menonita, vete a Zacatecas, nada más acuérdate que piedra que rueda no junta tierra. Me enojé y le contesté, lo aprendí de ti, necesito irme. Así fue, me dio la bendición y me fui el 17 de marzo del 2011, el resto ya lo conocen.
     Celebro su vida en este día en el que hace 4 años creí que moriría junto con él, porque no concebía un día sin sus regaños y cariños.
    Dr. Cervantes, aquí lo extrañamos mucho, otros no tanto, porque dicen que aún anda impartiendo sabiduría en los hospitales y que su memoria está viva, yo les escucho y recibo con gusto los comentarios alusivos a nuestro enorme parecido físico.

domingo, 17 de agosto de 2014

A mí me gusta que suenen

Escuché que era demasiado largo el camino, algo de una carreta y una voz ronca. Era mi papá, guitarra en mano, sus ojos cerrados, la mente en un lugar que hasta ahora no he podido encontrar y yo estaba a la mitad de la primaria, vivíamos en Apulco, Zacatecas, era la primera vez que escuchaba esa canción, o al menos es lo que creo mientras trato de recordar el por qué me he acordado de Los ejes de mi carreta en la voz del Dr. Cervantes y no de otra como Solamente una vez.

Cada que nos daba por cantar, yo elegía puras de dolidas, así decía el Doctor, y cómo no, si aprendí la tristeza de él, de su dolor constante, del extrañar, de su romanticismo, del anhelo, de su ceño fruncido, de su fortaleza ante la adversidad. Él cantaba para olvidar, porque en ello escondía la ausencia del padre y sus secretos.

Habría de formarse un hueco para googlear y dar con Atahualpa Yupanqui.


jueves, 6 de febrero de 2014

Alicóptero




No se dice helicóptero, se dice alicóptero, eso dijo Toñillo. Efrén lo vio asombrado y se podría decir que un poco molesto, él estaba seguro de que se decía helicóptero, así que no dijo más y volvió a su casa, bajo el pretexto de que su mamá lo iba a mandar a la tienda por leche. Toñillo quedó en la acera triunfante, él tenía la razón.

Efrén prendió la tele, no cambió el canal sino hasta que entró su hermana y empezó a reír, ¿por qué estás viendo mujer casos de la vida real? le voy a decir a mi papi. Enfurecido se dio cuenta de su error, no se había dado cuenta de lo que había en la pantalla, sólo podía concentrarse en esa palabra. Salió, fue a la farmacia, se sentó en el escalón de la entrada, se armó con su mejor cara y le preguntó a su padre...

Papi, ¿verdad que se dice helicóptero? Claro, ¿por qué? Esque Toñillo me dijo que se decía alicóptero, que porque tiene alas. Ah, pues dile a Toñillo que no sea pandejo.
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