El 7 de julio me había dispuesto a escribirte. No lo logré.
Hace un mes nos dijimos adiós, al menos eso creí. Traigo tu chamarra puesta, una de las que usabas para correr, creo que es la misma que usaste aquella mañana de otubre cuando fuimos a correr el 21k de Los Ángeles, casi estoy segura, acabo de ver la foto afuera del hotel, yo enojada, tú con una sonrisota que no puedes con ella. Sabes, me la pongo porque así te siento cerquita de mí.
No te he dejado de pensar, el primer día fue muy raro, escuchaba el monitor constantemente, mientras manejaba a la funeraria y de regreso a la casa, escuchaba el pip pip, no podía hacer otra cosa que llorar, aún lo esucho de vez en vez. Ahora tengo muy presente tu cara, la forma en que ya no me veías, yo quería que cerraras los ojos para descansar, pero nunca para irte por siempre, eres muy ingrato conmigo, yo todavía te necesito mucho.
Han pasado tantas cosas desde que te fuiste, entre ellas, lo que ya habíamos platicado, fui a firmar, ya estoy casada. Me haces falta. No he borrado tu número de celular, aún cuando mi madre ya me dijo que lo dio de baja. Quiero escuchar tu voz, háblame, márcame o mándame un mensaje, de esos que solías escribirme, todavía tengo el de noviembre del 2011, lo leo y me dan ganas de gritarte. Me haces falta.
Estaba segura de quererte, mucho, más de lo normal, desde niña te amé y quería seguir todos tus pasos, incluso usar tu mismo perfume y tú me engañabas de pequeña, haciendo un ruido con tu boca tss tss, ya te puse menonita, ya traes loción como yo. Me haces falta. Eres necio, lo eras, te faltó serlo un poco más esta vez, me llené de esperanza, creí que correríamos juntos otra vez. Me equivoqué.
Hoy conocí a Madero, pensé inmediatamente en tí, tomé el celular, te iba a marcar, me da tanto coraje que me pasen cosas así, pero a quién más le iba a compartir la experiencia, sólo a tí, te pude escuchar, luego el sol de Mexicali me recordó que estamos en dimensiones diferentes. Me haces falta.
Me haces falta, ya no soy la menonita de nadie, ahora sólo soy Flor. Vuelve o llévame contigo como cuando te mudaste a Tijuana y no querías estar separado de tu familia, sigo esperando que nos hables y nos digas que nos estás esperando.
No me escribas, no me contestes, mejor llámame.
Me haces falta.
Tu menonita
Flor
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sábado, 1 de octubre de 2011
martes, 16 de noviembre de 2010
Aprendiendo a decir "adiós"
Mi mamá dice que aprendí a caminar rápido, pues siempre he sido muy inquieta, me gusta ir, desplazarme, conocer, encontrarme con "lo nuevo", sin embargo nunca en mis 27 años de transitar por este mundo le he preguntado cuál fue mi primer palabra, mañana a primera hora indagaré, ojalá se acuerde, pero estoy segura que no fue "adiós".
He intentado decir adiós en numerosas ocasiones, uno aprende por imitación, porque escucha, ve, siente, palpa, seguimos ejemplos, repetimos, yo no escucho seguido la palabra en cuestión, porque me han enseñado lo mala que puede ser. En los discursos de graduación ahí esta, obligada a meterse entre líneas, pero el mensajero dicta otros sinónimos para no llenar de lágrimas los ojos de quienes lo escuchan; nos quedamos con lo último escuchado y así olvidamos lo precedente.
La primera separación que afectó mi vida fue cuando mi padre se despidió de nosotros una velada cualquiera, con motivos fuertes, los cuales no me fueron explicados, recuerdo un "nos vemos pronto" y así fue, no sufrí, simplemente me acostumbre a esperar, al final ni lágrimas derramadas ni cicatrices de concurso.Hasta entonces no oía este pentáculo(así me gusta llamarle), sólo términos semejantes, simples bye-bye's, ciaos, nos vemos, hasta luego's, hasta pronto's.
Llegado el momento decisivo de enfrentarme a mi realidad y obligada a pronunciar un vocablo lejano a mí... no pude, me ha pasado en varias ocasiones, he renunciado de trabajos insípidos, mudado de ropa y de ciudades, deslindado de amoríos fortuitos y me he arrancado sentimientos de amor sin ser capaz de juntar esas 3 vocales, 2 consonantes y un acento.
| Fotógrafo: Xavier Díaz de León/Modelo: Flor Cervantes/Hair:Aldo Focus Salon |
Esta noche quiero aprender, deseo decirle adiós, a él, no sé cómo ¿dónde dan clases para tan desdichada acción?
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