| Digamos que no estoy bien y que no tienes nada que ver con ello, digamos que te quiero y tienes todo que ver con ello, digamos que estoy harta y sé quiénes son los culpables. Digamos que no te quiero ver, aunque me muera de ganas de verte, digamos que no nos entendemos más, aunque parezca que lo hacemos. Digamos que soy incongruente, pero eso ya lo sabíamos. Te digo que ya no sé como explicarte las cosas, que sé que dices que soy muy complicada y como alguna vez lo dijiste, muy difícil, o tal vez no seas lo que quiero ni yo lo que tu quieres, y sólo seguimos jugando como siempre. Digamos que yo te quiero. |
Mostrando entradas con la etiqueta incongruencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta incongruencia. Mostrar todas las entradas
lunes, 20 de septiembre de 2010
Digamos...
domingo, 18 de abril de 2010
sabes a café
No sé cuándo decidimos llamarte así, sólo recuerdo mucha confusión e incongruencia y ahora tras tu ausencia me quedó un extraño sabor de boca, como el del café, ya sabes, mientras te lo tomas lo disfrutas, es rico, te despierta los sentidos, pero una vez que te lo terminas, la lengua siente una rara sensación.
Has vuelto y me cuesta trabajo servirme una rica taza de café.
escrito originalmente el 11 de diciembre de 2004
Has vuelto y me cuesta trabajo servirme una rica taza de café.
escrito originalmente el 11 de diciembre de 2004
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
