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jueves, 31 de agosto de 2017

¡Ah qué la chingadita!

¡Ah que la chingadita! Se nos fue el doctor pero no su recuerdo. 6 pinches años sin su hermosa voz, sí con groserías, porque él así hablaba.
Efrén cumpliría 65 años de edad el próximo 15 de diciembre, a esta hora ya se habría levantado o estaría de regreso en casa luego de una cirugía por la madrugada. Lo hubiera invitado a desayunar para platicar el plan de nuestra siguiente carrera, no sé si estaría casada o soltera, de cualquier forma él encontraría la manera de sermonearme: Flor, es mejor que ya tengas hijos, o quizás no.
¡Qué ganas de escucharte cantar! De sentir tus besos en mis pies cuando me veías acostada viendo tele en la sala, a mí me parecía rarísimo que te acercaras con tal devoción a hacerme un cariño, mi menonita decías. Nunca me aproveché de tu cariño.
Tu partida no fue la que arregló nuestra tormentosa relación, fueron las levantadas a las cinco de la mañana todos los días, los desayunos post-entrenamiento, nuestras terribles peleas porque pocas veces estuvimos de acuerdo, tu amor fue el que curaba todo, no las medicinas, era el shampoo de cariño que me propinabas con besos en la frente, la cabeza, las manos, los pies y esos abrazos que me diste incluso a la fuerza para hacerme entender que eras mi padre y me amabas.
Papá ya no lloro a diario.

sábado, 28 de marzo de 2015

Me saludas

Es cierto, cuando alguien se va, no cualquiera, alguien con quien has peleado, le has gritado, lo has ofendido, le has pedido perdón, le has llorado, le has amado, abrazado, te has aferrado tan fuerte, no desaparece. A diario me saluda una fotografía, alguna anécdota de sus colegas o de mi madre, ahí está, no se va, se mantiene alerta y lo escucho en cada ah que la chingadita.

lunes, 1 de septiembre de 2014

3 años


Ayer pasó lo que había planeado durante todo el mes, no estuve triste. Se cumplieron 3 años de la partida de mi padre, a quien a mediados de agosto le prometí que ya no lo iba a honrar con mi dolor, sino con mi alegría, mi esfuerzo, mis triunfos, jamás con mis fracasos.
Gracias a quienes han permanecido a mi lado en la adversidad, a quienes se han tomado el tiempo en su ajetreado día para llamarme, escribirme, sacarme de mi casa aún en mis días de mayor depresión, también agradezco a los amigos distantes, a esos que con su indiferencia me han hecho reflexionar sobre mi vida y entorno.
En esta vida se aprende a golpes, a putazos para que quede claro. Los hechos son los que cuentan, no las promesas vacías ni las publicaciones en facebook.
Y como diría el Dr. Cervantes, si las cosas fueran fáciles, cualquier pendejo las haría.

sábado, 9 de agosto de 2014

Mi duelo, sí, el mío

Hoy alguien que amo mucho me dijo: Está mal que estés creando una barrera sentimental sólo por lo que te pasó y que no te muestres solidaria con las pérdidas de los demás.

Respondo hasta ahora. Nadie puede decirme si la forma en que llevo mi duelo es buena o mal, eso sólo yo lo decido.

Yo decido llorar, reír o enojarme, sólo yo.

lunes, 26 de agosto de 2013

31 de agosto

Los Cervantes corriendo a la meta

El 31 se cumplen 2 años del día en que a madrazos entendí que no todas las batallas se ganan pero de todas se aprende.

El duelo me ha durado eso, 24 meses. Todavía siento algo en la garganta cuando pienso en él, me dan ganas de que ya no haya nada extraordinario en mi vida para no extrañarlo, porque justo en los momentos "importantes" es cuando más se siente la ausencia.

Él era el único que hacía todo eso que me causaba mucho coraje pero también quien con un mensaje o una rosa me cambiaba el ánimo. Extraño todo, lo bueno y lo malo, tengo tantas ganas de callarlo, ay papá otra vez inventando historias, qué flojera, qué necesidad, pero no me escucha, su silencio aquel del 16 de diciembre del 2010 se ha hecho infinito.
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