La cordura regresó a mí en junio del 2010, con el la disciplina entró por la puerta grande y los excesos fueron disminuyendo, debo decir que muy a pesar, siendo intensa como yo, lo mucho, exagerado y grande son sinónimos del nombre de pila. Me resigné. Cambié. Volví a hacer uso de un talento infundido guardado junto con las medallas obtenidas años atrás. Desempolvé y me aventuré a levantarme temprano todas las mañanas para correr, tras conquistar mi primer medio maratón, no fue suficiente, deseé como sólo lo hace quienes han experimentado el sabor de la larga distancia.
Primero entró la idea de correr un triatlón, por unas y otras no fue posible. Me adentré más a ese mundo recién descubierto por mí, al ir a comprar artículos deportivos a REI, tomé una revista, de esas gratis y un día cualquiera tras mi corrida matutina, la empecé a hojear. Ahí estaba el anuncio a color en una plana en medio de tantas hojas con letritas, fotos y gráficos, pero mis ojos se detuvieron ahí, el botón en mi cabeza fue apretado con fuerza al percatarme del nombre de mi dilecta ciudad Los Ángeles al lado de la palabra "Rock", vaya combinación, había encontrado mi próxima carrera, The Los Angeles Rock 'n' Roll Half Marathon, october 24th... ahí estaba, metiéndose como aire hasta convertirse en idea. Al final la metamorfosis ocurrió, ya era una convicción.
Tan sólo pasaron dos semanas de descanso tras el Medio Maratón Bicentenario de Tijuana cuando yo me dispuse a reincorporarme a recorrer el Parque de la Amistad de lunes a viernes antes de ir a trabajar, los sábados me daba por irme a ver a dónde.
Transcurrieron los meses, el 7 de octubre tomé un avión a mi natal Zacatecas, la Bufa me extrañaba y yo a ella, fueron 10 días de dulce andar entre árboles, carros, nopales llenos de tunas, fauna silvestre, rocas y nubes, muchas nubes, cantidades rebasadas sólo por mis pensamientos.
Ya estoy en Tijuana, esperando ansiosa el domingo 24 de octubre, hoy 21 tramité mi permiso para viajar a L.A., quiero disfrutar al máximo cada kilómetro y llegar a la meta con mi mejor atributo, una sonrisa.
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jueves, 21 de octubre de 2010
A 2,500 metros de altura
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martes, 21 de septiembre de 2010
Llegó el otoño
Hoy salí de la oficina pasadas las 19, puse un pie fuera del edificio y de pronto sentí frío, sonreí pensando ¡qué rico! y luego llegaste tú sin invitación a esta fiesta en mi cabeza, pero no te dejé entrar, este otoño me pertenece sólo a mí, tú ya no eres bienvenido.
Subí al auto, pero no lo encendí, la nostalgia iba de copiloto, esperé a ver si entendía que no iba por sus rumbos, no le podía dar aventón, mas ella insistió en acompañarme platicando durante el camino. Conecté el ipod, creyendo callar a mi compañera, pero no fue posible, siguió contando la misma historia de agosto del 2007, yo ya estoy harta de esa, prefiero cuentos y dramas recientes, de nuevo me ganó la batalla, no tenía ganas de luchar y la dejé.
Vi en el retrovisor las luces de los carros prendidas, el otoño está aquí, murmuré, me estacioné y le dije a mi acompañante, espérame aquí no tardo, abrí la puerta sintiendo nuevamente aire fresco sobre mi cara, cerré, volví enseguida y le dije: Tardaré más de la cuenta, será mejor que nos veamos otro día, me alejé y sonreí.
Subí al auto, pero no lo encendí, la nostalgia iba de copiloto, esperé a ver si entendía que no iba por sus rumbos, no le podía dar aventón, mas ella insistió en acompañarme platicando durante el camino. Conecté el ipod, creyendo callar a mi compañera, pero no fue posible, siguió contando la misma historia de agosto del 2007, yo ya estoy harta de esa, prefiero cuentos y dramas recientes, de nuevo me ganó la batalla, no tenía ganas de luchar y la dejé.
Vi en el retrovisor las luces de los carros prendidas, el otoño está aquí, murmuré, me estacioné y le dije a mi acompañante, espérame aquí no tardo, abrí la puerta sintiendo nuevamente aire fresco sobre mi cara, cerré, volví enseguida y le dije: Tardaré más de la cuenta, será mejor que nos veamos otro día, me alejé y sonreí.
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