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lunes, 17 de diciembre de 2012
Fechas sin pastel
... estas son las mañanitas, que cantaba, el Rey David, hoy por ser día de tu santo, te las cantamos a tí... Velas. Deseo. Corte. Mmmmm, qué rico. Enfermedad. Hoy me voy. 15 de diciembre. Nada.
miércoles, 18 de mayo de 2011
La corrida, la escritura, la artisteada y yo.
Por lo regular soy mala para ordenar hasta mis ideas, ya ni se diga limpiar mi cuarto, la casa, el escritorio, limpiar las zapatillas deportivas o el cajón de los calzones, mucho menos sé qué poner primero en el título de esta entrada, correr, escribir, artistear y yo somos igual de importantes, aplica perfecto, la orden de los factores no altera el producto.
En momentos de desgracia suelo olvidarme de las constantes de la ecuación, salvo de la escritura, siempre me salva, porque puedo mover los dedos desde cualquier rincón. En las 4 hay un común denominador, me gustan porque en todos los rincones de la tierra se puede ser Flor, correr, escribir y hacerle a la artista (aunque sea de cajita). Ahora tengo como novio a un escritor, no puedo compararme en lo más mínimo a él, pues es brillante, audaz con las letras, un genio. Sin embargo, me pone frente a textos fabulosos, suyos y de autores que jamás había escuchado, me siento acogida, no agobiada, ávida de lectura y de narraciones por plasmar a través del ordenador.
No he corrido desde el jueves, hoy es miércoles, casi una semana, hoy me habló mi entrenador, pues sabe no es normal en mí, pero tan sólo el hecho de pensar en ello, me acelera el corazón, la adrenalina corre por mí, me pone mal, no quiero. Estoy deprimida. Mi padre se viene a la mente. Soy una cobarde. Hoy prometí volver a la pista a mover estas piernas que cada día están más flacas, necesito dar resultados, jugarme el físico, esforzarme por dibujar una sonrisa en la cara de mi papá. Hace un año, él me animó a cruzar la meta de mi primer medio maratón, ahí andan las fotos en mi facebook... "vamos menonita, ya la tienes, último tirón..." ahora me tiene entrenando para un ultramaratón que creí correría no en el 2011, sabe perfectamente cuál es mi debilidad, la cabeza. Las largas distancias, las batallas épicas ponen a prueba la cordura, ay mi padre, sigue siendo un cabrón, a mí no me gusta esto, me presiona, yo así no funciono, pero ahora o lo logro o no lo terminanos y eso sí, no es lo mío, cruzaremos esa línea y pararemos el cronómetro mucho antes de lo esperado.
Como, descanso, me voy a escribir al canal, ya cambiadita y me voy a correr.
En momentos de desgracia suelo olvidarme de las constantes de la ecuación, salvo de la escritura, siempre me salva, porque puedo mover los dedos desde cualquier rincón. En las 4 hay un común denominador, me gustan porque en todos los rincones de la tierra se puede ser Flor, correr, escribir y hacerle a la artista (aunque sea de cajita). Ahora tengo como novio a un escritor, no puedo compararme en lo más mínimo a él, pues es brillante, audaz con las letras, un genio. Sin embargo, me pone frente a textos fabulosos, suyos y de autores que jamás había escuchado, me siento acogida, no agobiada, ávida de lectura y de narraciones por plasmar a través del ordenador.
No he corrido desde el jueves, hoy es miércoles, casi una semana, hoy me habló mi entrenador, pues sabe no es normal en mí, pero tan sólo el hecho de pensar en ello, me acelera el corazón, la adrenalina corre por mí, me pone mal, no quiero. Estoy deprimida. Mi padre se viene a la mente. Soy una cobarde. Hoy prometí volver a la pista a mover estas piernas que cada día están más flacas, necesito dar resultados, jugarme el físico, esforzarme por dibujar una sonrisa en la cara de mi papá. Hace un año, él me animó a cruzar la meta de mi primer medio maratón, ahí andan las fotos en mi facebook... "vamos menonita, ya la tienes, último tirón..." ahora me tiene entrenando para un ultramaratón que creí correría no en el 2011, sabe perfectamente cuál es mi debilidad, la cabeza. Las largas distancias, las batallas épicas ponen a prueba la cordura, ay mi padre, sigue siendo un cabrón, a mí no me gusta esto, me presiona, yo así no funciono, pero ahora o lo logro o no lo terminanos y eso sí, no es lo mío, cruzaremos esa línea y pararemos el cronómetro mucho antes de lo esperado.
Como, descanso, me voy a escribir al canal, ya cambiadita y me voy a correr.
Cartas a mi padre/2
Apaito,
Siempre pienso mucho en tí, ahora más que nunca. Recordé el 16 de diciembre del año pasado, esa mañana en la que te convencí de ir a desayunar a La Diferencia por el cumple de mi ma. Estabas serio. No es tu estilo, ni el mío. Te veía en esa posición tuya que deberíamos nombrar "el pensador Cervantes", desde que tengo uso de razón he presenciado la famosa mano derecha con el meñique y el anular doblados, los tres dedos restantes sirviendo de apoyo a tu cabeza, mirada profunda, ida, ceja levantada y a veces los labios un poco entreabiertos, sabes, antes de los 8 años me gustaba imitarte en la escuela. Ah, se me ha venido a la mente otra imagen, yo tendría 4 años porque ya vivíamos en Nochistlán, tú ya estabas listo para ir al consultorio, le pusiste perfume a mi hermano y yo también quería, creo que me engañaste y no me pusiste, pero como siempre, quisiste complacerme haciendo la mueca como si así fuera. Regreso a aquel día, me esforcé con mis mejores y peores chistes para sacarte una sonrisa, no lo logré, carajo, sí que eres público difícil eh, sólo por eso no me reiré de tus chistes ya. Finalmente me empezaste a hablar de tu infancia, cómo es que no has escrito tu libro, con sólo tus memorias tendríamos un best seller, me asombré. El personaje frente al que estaba no era mi papá, era un chico pequeñito, güero, sucio, hasta apestoso diría yo, eso sí, con una sonrisa perfecta, te imaginé cuidando chivas, acurrucándote debajo de ellas cuando llovía, haciendo travesuras al lado de mi padrino Chuy y con cara de espanto cuando supieron que habían perdido un animal. No me gusta imaginar la golpiza que les han de haber propinado ese día.
Cuando fui a Apulco, de una forma extraña tú ibas conmigo, lástima que el rancho esté en un hoyo (literal y figuradamente) y la señal de celular sea simplemente un asco, porque si no, te hubiera llamado a cada momento, mira papá, estoy en la cancha que ayudaste a ser construída, desde aquí veo nuestra antigüa casa, el letrero de la Farmacia San Pedro, oye papi, me acordaba de la calle más grande, porque yo aquí aprendí a andar en bicicleta, ah, no se me ha olvidado como me soltaste, me sentí desamparada sobre mi bicicleta roja, corrías atrás mío y gritabas, no menonita, no te he soltado, dale, dale, y ahí va la menonita pedaleando, ya luego nadie la pudo detener verdad pa. Yo fui tus ojos, puedo seguir siéndolo, pero no me gusta, me da flojera, ni tampoco quiero ser traductora ni ser yo la que hable siempre para pedir la pizza, así que hagamos un mejor trato. Tú te mejoras, te pones los zapatos deportivos y nos vamos a vagar, dime, qué quieres que yo haga en este contrato.
Te repito las palabras aquellas que te dije el 16 de diciembre de 2010, papi, te amo mucho, eres la persona a la que más admiro en el mundo, permíteme agregar, eres mi maestro, pero aguas eh, el alumno siempre supera al maestro, seamos honestos, ya escribo mejor que tú y mis chistes son mejores, desafortunadamente todavía no logro tu grado de simpatía y sabiduría, así que estoy lista para seguir estudiando contigo.
Te amo.
La Menotita.
P.D. Sólo está derrotado aquel que ha dejado de luchar.
Siempre pienso mucho en tí, ahora más que nunca. Recordé el 16 de diciembre del año pasado, esa mañana en la que te convencí de ir a desayunar a La Diferencia por el cumple de mi ma. Estabas serio. No es tu estilo, ni el mío. Te veía en esa posición tuya que deberíamos nombrar "el pensador Cervantes", desde que tengo uso de razón he presenciado la famosa mano derecha con el meñique y el anular doblados, los tres dedos restantes sirviendo de apoyo a tu cabeza, mirada profunda, ida, ceja levantada y a veces los labios un poco entreabiertos, sabes, antes de los 8 años me gustaba imitarte en la escuela. Ah, se me ha venido a la mente otra imagen, yo tendría 4 años porque ya vivíamos en Nochistlán, tú ya estabas listo para ir al consultorio, le pusiste perfume a mi hermano y yo también quería, creo que me engañaste y no me pusiste, pero como siempre, quisiste complacerme haciendo la mueca como si así fuera. Regreso a aquel día, me esforcé con mis mejores y peores chistes para sacarte una sonrisa, no lo logré, carajo, sí que eres público difícil eh, sólo por eso no me reiré de tus chistes ya. Finalmente me empezaste a hablar de tu infancia, cómo es que no has escrito tu libro, con sólo tus memorias tendríamos un best seller, me asombré. El personaje frente al que estaba no era mi papá, era un chico pequeñito, güero, sucio, hasta apestoso diría yo, eso sí, con una sonrisa perfecta, te imaginé cuidando chivas, acurrucándote debajo de ellas cuando llovía, haciendo travesuras al lado de mi padrino Chuy y con cara de espanto cuando supieron que habían perdido un animal. No me gusta imaginar la golpiza que les han de haber propinado ese día.
Cuando fui a Apulco, de una forma extraña tú ibas conmigo, lástima que el rancho esté en un hoyo (literal y figuradamente) y la señal de celular sea simplemente un asco, porque si no, te hubiera llamado a cada momento, mira papá, estoy en la cancha que ayudaste a ser construída, desde aquí veo nuestra antigüa casa, el letrero de la Farmacia San Pedro, oye papi, me acordaba de la calle más grande, porque yo aquí aprendí a andar en bicicleta, ah, no se me ha olvidado como me soltaste, me sentí desamparada sobre mi bicicleta roja, corrías atrás mío y gritabas, no menonita, no te he soltado, dale, dale, y ahí va la menonita pedaleando, ya luego nadie la pudo detener verdad pa. Yo fui tus ojos, puedo seguir siéndolo, pero no me gusta, me da flojera, ni tampoco quiero ser traductora ni ser yo la que hable siempre para pedir la pizza, así que hagamos un mejor trato. Tú te mejoras, te pones los zapatos deportivos y nos vamos a vagar, dime, qué quieres que yo haga en este contrato.
Te repito las palabras aquellas que te dije el 16 de diciembre de 2010, papi, te amo mucho, eres la persona a la que más admiro en el mundo, permíteme agregar, eres mi maestro, pero aguas eh, el alumno siempre supera al maestro, seamos honestos, ya escribo mejor que tú y mis chistes son mejores, desafortunadamente todavía no logro tu grado de simpatía y sabiduría, así que estoy lista para seguir estudiando contigo.
Te amo.
La Menotita.
P.D. Sólo está derrotado aquel que ha dejado de luchar.
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