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lunes, 12 de septiembre de 2016

El corredor no tiene memoria

Cooper post long run


Corres tus 19k, te sientes poderosa, cierras como NO es recomendado porque NO es una carrera, es entrenamiento. Te tomas la foto, esa que será el recordatorio de lo bien que te sentiste al terminar, sigues haciendo show como si hubieras ganado la de oro porque crees que ahora sí superaste tus miedos a la barrera de los 18k. Te subes al carro, todo bien, y al bajar sientes que pisas clavos, así que haces de todo, ahora sí sigues las recomendaciones, el baño, hidratación, comida, masaje de pies y piernas, aspirina, duermes 10 horas. Te levantas y quieres correr otra vez.

lunes, 19 de agosto de 2013

Uno más a la lista

Nike free 3.0

Correr con el corazón en ocasiones no es suficiente, el combo es completo, sino no funciona, añadir corazón y piernas es un must en mi vida de corredora. El miércoles previo al 3er maratón y 19˚ medio maratón de Tijuana, justo a la mitad de mi entrenamiento, me encontraba haciendo un poco de fuerza con liga, apoyé mal, tronó el pie izquierdo y ya no pude caminar.

Mi entrenador me revisó, creímos que sólo era un torcedura cualquiera, me pidió que caminara, sólo se agudizó el dolor, me mandó a mi casa a descansar. Estuve con hielo hasta las 10 de la noche, al día siguiente el dolor era soportable, cuando se enfriaba era cuando más dolía, así que al salir de trabajar fui a urgencias, donde me dijeron que no era nada grave y que como no estaba tan inflamado no tenía de qué preocuparme, aún cuando una amiga doctora me había dicho que era necesario hacer una radiografía para descartar una fisura [la cual creía descabellada], me dieron medicamento y me inyectaron un coctel que me quitó el dolor.

El viernes por la mañana no podía apoyar, me dolía demasiado el pie, ya tenía cita con el traumatólogo, ya tenía 2 dedos morados, el diagnóstico, un esguince en el metatarso, después de los x-rays descartamos algo más y de nuevo me mandaron a descansar.

Desde luego no descansé ni poquito, por qué, por mi incapacidad de decir no y hacerle saber a los que me rodean que mi salud es primero, me enojé un poco conmigo, por no saber estarme quieta, por no correr, por quedarme dormida ese domingo 28 de julio mientras una marea de corredores pasaban a sólo una cuadra de mi casa, por levantarme cuando la mayoría ya estaba disfrutando de la gloria de cruzar la meta.

Este es el segundo año que no corro el medio en Tijuana, originalmente correría el maratón, pero mi entrenador me recomendó no hacerlos, en cambio entrené duro para hacerme más veloz y bajar mi mejor RP hasta ahora, no sucedió, no pasa nada, estoy mentalizada a seguir corriendo, mi lesión está por desaparecer y mi meta de convertirme en ultramaratonista aún sigue en mi cabeza.

Las lesiones sirven para pensar e idear el plan que nos llevará a cristalizar nuestros sueños, la vida es perfecta, todo cabe en su lugar, tiempo y espacio, hasta la frustración y el enojo tienen una función en la vida de todos, el saber cómo canalizar nuestros sentimientos es lo que nos destaca de los que se hunden en pensamientos negativos.

Estoy ansiosa por ponerme los tenis, llegar a la pista y que el coach me diga que toca lo que menos me gusta, repeticiones de miles, esa sí que sería una buena bienvenida.

Happy running!

miércoles, 18 de mayo de 2011

La corrida, la escritura, la artisteada y yo.

    Por lo regular soy mala para ordenar hasta mis ideas, ya ni se diga limpiar mi cuarto, la casa, el escritorio, limpiar las zapatillas deportivas o el cajón de los calzones, mucho menos sé qué poner primero en el título de esta entrada, correr, escribir, artistear y yo somos igual de importantes, aplica perfecto, la orden de los factores no altera el producto.

    En momentos de desgracia suelo olvidarme de las constantes de la ecuación, salvo de la escritura, siempre me salva, porque puedo mover los dedos desde cualquier rincón. En las 4 hay un común denominador, me gustan porque en todos los rincones de la tierra se puede ser Flor, correr, escribir y hacerle a la artista (aunque sea de cajita). Ahora tengo como novio a un escritor, no puedo compararme en lo más mínimo a él, pues es brillante, audaz con las letras, un genio. Sin embargo, me pone frente a textos fabulosos, suyos y de autores que jamás había escuchado, me siento acogida, no agobiada, ávida de lectura y de narraciones por plasmar a través del ordenador.

   No he corrido desde el jueves, hoy es miércoles, casi una semana, hoy me habló mi entrenador, pues sabe no es normal en mí, pero tan sólo el hecho de pensar en ello, me acelera el corazón, la adrenalina corre por mí, me pone mal, no quiero. Estoy deprimida. Mi padre se viene a la mente. Soy una cobarde. Hoy prometí volver a la pista a mover estas piernas que cada día están más flacas, necesito dar resultados, jugarme el físico, esforzarme por dibujar una sonrisa en la cara de mi papá. Hace un año, él me animó a cruzar la meta de mi primer medio maratón, ahí andan las fotos en mi facebook... "vamos menonita, ya la tienes, último tirón..." ahora me tiene entrenando para un ultramaratón que creí correría no en el 2011, sabe perfectamente cuál es mi debilidad, la cabeza. Las largas distancias, las batallas épicas ponen a prueba la cordura, ay mi padre, sigue siendo un cabrón, a mí no me gusta esto, me presiona, yo así no funciono, pero ahora o lo logro o no lo terminanos y eso sí, no es lo mío, cruzaremos esa línea y pararemos el cronómetro mucho antes de lo esperado.

Como, descanso, me voy a escribir al canal, ya cambiadita y me voy a correr.
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