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viernes, 24 de enero de 2014

¡Azúcar! exfoliante casero

Como toda persona que se jacta de correr, también presumo mis pies, sí, aunque la temporada llena de kilómetros me hayan dejado con ampollas, uñas a medio crecer y una que otra zona áspera, claro, también tengo pudor, así que soy blogger, pinner, tuitera y feisbukera, y ahí encuentro los remedios más variados para embellecer mis armas más poderosas, vayan más al sur, no son mis ojos, ni los otros ojos, sino mis queridos pies.

Hoy les regalo mi receta [esta me la dijo mi mamá, quien también le mueve a todas las redes sociales] para exfoliarse ese par que torturan con tacones, o con zapatos simples, si eres hombre y estás leyendo esto, desde luego también tienes derecho a ponerte guapo y a ponerte pumps si así lo prefieres.

Manos a la obra

INGREDIENTES
aceite de almendras dulces



azúcar



limón


En un recipiente de plástico mezcla media 1/3 de taza de azúcar con limón y el aceite de almendras hasta que logres una consistencia pastosa.

Para mejores resultados recomiendo remojar los pies por 10 minutos en agua tibia, acto seguido coloca tu exfoliante hecho en casa sobre tus pies y da masaje, aprovecha estos minutos para pensar en lo maravilloso que es salir y disfrutar cada paso. Cuando termines, enjuaga tus pies, ponte un poco de humectante, unos calcetines de algodón y sigue meditando sobre tu existencia y andar por la vida, la tuya claro.

Esta es mi primer entrega de belleza como tal, prometo más recetas caseras para aliviar con algo más que un "sana, sana, colita de rana" los momentos duros de la hard core life.


martes, 29 de junio de 2010

DIABETES OCULAR

Historias ajenas para endulzar la vista, ya tengo los ojos como garapiñados, tal vez sea tanta azúcar en la mirada la que me impide ver de lejos. Fui a caminar esperando encontrar bolsitas de splenda, me había decidido bajarle a la de caña, hasta gordas se me habían puesto las pupilas, más vale poner las bolas oculares a dieta me dijo mi cerebro, yo obediente(bueno, más o menos) dejé de rentar películas que en el apartado de género dijera, comedia romántica… fue como dejar el cigarro, empecé con dramas, pero parecía cortadora de cebollas no profesional, me acuerdo y me da pena, el miércoles después de mi experimento llegué a la oficina con aspecto oriental, los párpados cerrados, cerrados por lo hinchado, hasta parecía viuda en pena, pore so opté por ya no ir a Blockbuster, en cambio me hice fan de Grey’s Anatomy, ¡ay no! vaya ocurrencia la mía, a las dos semanas me volvió a reclamar la materia gris, en un sueño me reveló(sí imaginen que iba vestido como un ángel) la dosis perfecta a consumir de miel vía oftálmica, -No te pases de listo, le dije, cuál caso me hizo, me contestó: Los patos no le tiran a las escopetas y si te encuentras a un pato armado, no lo dejes ir, te vas a hacer rica… hasta con sentido del humor me salió el sencillito, hazme el favor. Me levanté sudando frío y llena de moscas, parecía animal muerto con una parvada de carroñeros encima, pensé: ¿estaré muerta? Nada de eso, agua endulzada en vez de sudor, caray, cuánto surrealismo contenido en 60 kilos de carne y hueso.
-Está bien, me portaré cual diabética, uts…
Ahora mi abuela paterna me salta a la mente, cual borreguito cruzando la cerca en noche de insomnio.
-       ¿Qué pasó abue, visitando?
-       ¿Tú quién eres?
Teoría comprobada, ni muerta se acuerda de mí, quién me la habrá mandado, quien haya sido, seguro fue para recordarme como terminan los olvidados de cuidar sus indices de insulina. Pero si no es para tanto, a mí nada más me gusta andar de metiche, observando a la gente, a los perros, a los que dan las noticias, a los politicos posando con niños, ahí está lo bonito, lo meloso, lo sentimental y esque a mí me late ese sentimiento, así, como corrosivo, te entra por todos lados, sabrosón, por eso me enamoro, aunque llore, a mí me salen lágrimas de agua de río, nunca de mar. Acúsame pues de voyeurista, o de cualquier otro fetiche, qué te parece si comienzo una nueva tendencia, voyeur abeja(por aquello de la miel), sí, sólo me dedicaré a buscar historias con final feliz, pero qué bonito.
Quiero acordarme cómo empezó esta lucha, iré por “El amor en tiempos de cólera”, sólo para leer el final, inspirarme y a lo mejor me acuerdo.
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