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lunes, 24 de noviembre de 2014
De cruces y aguante
Cuando niña escuchaba a los mayores al referirse a una mujer casada con un esposo de mal carácter: ¡Pobrecita! Es la cruz que le tocó llevar.
Ahora como adulta, escucho cuando alguien se divorcia por motivos de abuso verbal o físico: No aguantan nada los jóvenes, primero no se quieren casar y los que se casan a las primeras discusiones se divorcian.
Me ocasiona una terrible tristeza saberme rodeada de personas que creen que el abuso verbal o físico es parte del matrimonio o incluso del noviazgo. La sangre me hierve, siento impotencia, ¿cómo romper esos patrones de educación en torno a las parejas? ¿cómo crear un ambiente en el que mis amigos y amigas se sientan con la valentía de alzar la cara, de alejarse de esos verdugos? ¿cómo hacerle entender a esas voces que no, no es una cruz, no, no es cuestión de aguante? Las palabras sí hieren, pero también generan amor.
Hablemos de amor, eso sí que me gusta. Les agradezco a todos mis amigos y amigas que se esfuerzan en educar a sus hijos lejos de esos parámetros violentos que alguna vez nos enseñaron en la casa, la calle o la escuela.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Sí acepto
A todos nos llega el tiempo de decir sí. Durante más de 2 décadas me dediqué a llorar en bodas ajenas, creí que pasaría lo mismo en la mía. No pasó. Me dediqué a reír y ser feliz, por una sola razón, se me dio la gana.
jueves, 13 de octubre de 2011
Sra. Flor de Flores
Lo conocí un 20 de abril, plática intensa, coqueteo incesante, desde entonces no nos hemos separado, sufrimos 2 grandes pérdidas, me dio miedo, creí que se iría, ningún ser humano debe sufrir algo que no le corresponde, eso pensé cuando falleció mi abuelita, pero él se quedó, luego vino la mudanza a Mexicali, a la semana, la muerte de mi padre. Un mes después, firmamos un papel que nos acredita como marido y mujer.
Me preguntan cómo me siento, siempre respondo lo mismo, felizmente casada, el matrimonio no es un martirio ni una condena cuando uno se casa con su mejor amigo.
Me preguntan cómo me siento, siempre respondo lo mismo, felizmente casada, el matrimonio no es un martirio ni una condena cuando uno se casa con su mejor amigo.
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