Hemos roto la dieta esta noche, me receté un pozole en la Cenaduría de la Once y +Joel unas flautas de carne, para no desentonar acompañamos nuestros pecados con una coca-cola y nada más por despistar para ver si nadie se enteraba de nuestra falta de fuerza de voluntad, comenzamos con plática casual que pronto se tornó en reflexiones sobre la vida y la literatura.
En busca del propósito literario de la novela que escribe Joel, repasamos pasajes de Rojo semidesierto [FOEM, 2013] y de Nunca más su nombre, para ver de qué forma se completa esta trilogía, pues hay otra obra en proceso que voltea a hacernos ojitos y pide ser incluida, pero no, aún no es su tiempo. Ya entrado en tema pasó esto:
- Sí Flor, ya tengo el inicio de Sur 34, eres tú embarazada, así que primero tengo que escribir una novela rompemadres, luego te embarazo y escribo la otra.
Solté una risa nerviosa, al llegar a casa le pedí que camináramos alrededor de la cuadra, no sé si fueron los planes de paternidad de Joel o el plato de pozole el que me revolucionó el estómago. Aprovecho que está en una llamada para escribir esto y ver si así logro calmarme un poco.

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