
Meg la llamaban sus amigos, en la calle le gritaban-Maniac, Maniaca, Loca, y ella a todos respondía con sonrisa blanca, brillante, perfecta y mirada desorbitada.
Pocos la entendían, otros la imitaban, ellas la odiaban y Meg lo disfrutaba.
"Dame el poder", exclamaba todas las mañanas y por las noches feliz se acostaba.
Dominante, espectacular, Meg y ya.
Pocos la entendían, otros la imitaban, ellas la odiaban y Meg lo disfrutaba.
"Dame el poder", exclamaba todas las mañanas y por las noches feliz se acostaba.
Dominante, espectacular, Meg y ya.

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