Cuándo fue la última vez que pensé en el cúando, el tiempo, la hora exacta? hace una centésima de segundo, mientras escribo estas líneas veo el reloj de la portátil, del móvil, de ese que está colgado en la pared, no están sincronizados, no espero que lo estén, me gustan así, todos con su propia personalidad y con ganas de ser únicos.
La importancia del cúando radica en las acciones a realizar de acuerdo a los gustos personales, todo gira al cuándo, quien no se pasa la vida en preocuparse interrogándose al respecto tiene la capacidad de disfrutar sin hacer caso de la luz del sol o la luna, porque aunque creemos que la noche es para dormir y el día para "vivir", al salir de los convencionalismos sociales rompemos a tal grado la barrera del tiempo, de ser ajeno se vuelve propio como una mano, la movemos como queremos, la usamos, la lastimamos incluso, pero sigue siendo eso, una mano. Así igual con el tiempo, no importa el cómo lo usemos no deja de serlo, nada lo cambia, modifica o destruye. Pocas cosas en el universo son como el tiempo, hasta la materia se modifica, las estrellas aún sean grandes, mueren, mi tiempo, el nuestro, no.
Por eso nos hemos obsesionado con estudiarlo, observarlo, contabilizarlo, como referencia de lo que somos, representamos o deseamos algún día, en otro año, SER.

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