jueves, 17 de abril de 2014
Los 11:32 de los 17
Eran los tiempos en los que yo no pensaba en ampollas ni en ultramaratones, no creía en poder correr 10k's diarios, mucho menos cruzar la meta de un 21k, creo que no sabía que existían. En aquellos días, a los 17 años clasifiqué para mi primer y único regional de atletismo con un precioso 11:32 en 3000 metros planos en la categoría juvenil mayor.
Fui a Hermosillo, 9 horas de viaje acompañando al talento bajacaliforniano con mi uniforme en la maleta y con muchas ganas de pasar al nacional. Recién había aprendido a rebasar, Carlos me dijo que no se hacía en curva, que primero se medía al contrincante y luego ni pensarlo dos veces, lo pasas, te picas enfrente, te posicionas y sigues con tu ritmo, nada de tronarte, tú tranquila. Supe lo que era sentir el viento en contra y hasta ese viernes de competencia, conocí lo que era correr con calor, calor en serio.
Entendí que la mente puede más que el cuerpo, sí estaba preparada. Mi tiempo se convirtió en 12:28 y en un tercer lugar que aunque con medalla, me dejaba fuera del nacional. No me gustó, nunca he apreciado el sabor de la derrota.
Esta tarde mientras corría en el CREA, lo recordé, conté los años, me dio gusto, apresuré el paso, incrementé sólo por unos instantes el ritmo, me prometí seguir corriendo, llegar a julio, a los 50 y correr.
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