Un jueves cualquiera a punto de cerrar la semana con ganas de que fuera sábado y con ansias de tener algo extraordinario para estimular la mente, ten cuidado con lo que pides, es necesario ser específico, la utilización de los adjetivos calificativos es de calidad ambigüa, a pesar de tener un significado plenamente definido en el diccionario de la Real Academia Española, luego uno se anda metiendo en problemas.
Prosigo, ya dadas las 5 de la tarde, decidí que no quería estar más tiempo en la oficina, tenía una especie de hormigueo muy al estilo Luis Buñuel en "Un chien andalou" así que presioné el botoncito cíclope de la manzanita, lentes de sol, check, radio, check, cel, check, bolsa, check, todo listo, directo a checar tarjeta, SÍ, CHECO TARJETA! que "Modern Times" ni que nada... directo al carro, llamadita a mamá para que vea que si pienso en ella aún estando lejos, semáforo, vuelta a la izquierda, direccional derecha para llegar a un OXXO, freno, P, freno de mano, motor y un pordiosero manco y falto de sus dos extremidades inferiores, un tronco prácticamente que peleaba con una cajita blanca que por la distancia no lograba identificar que era. Antes de salir del auto lo seguí observando de reojo, vi como se dirigía a la basura y cuando me daba la espalda me dirigí a buscar una revista con la idea plasmada en el interior de mis ojos de que podría pasar la tarde leyendo artículos chic, ja... sorpresa seguía tan ordinario mi día, no estaba la que yo quería, pero que tal Playboy, H, Tv Notas y cosas de esas... - Maldito rancho- pensé y quise decirlo en voz alta, ja, directo a casa con un libro en mente que me quitara la ansiedad de ensimismarme.
Ya afuera vuelvo a ver al pordiosero, escucho que dice algo, pero nada legible, así que lo ignoro, ya no lo veo, sólo se que está ahí, a un metro o menos de mi, un sonido como de cuando alguien escupe y acto seguido una mano mojada, mi mano izquierda mojada, no lo creo, tengo que ver mi mano izquierda para ver si corresponde a lo que siento. En efecto, baba en mi mano izquierda, la mano esa que quiero que no sea mía, pero la siento bien pero bien pegada a mi brazo, giro la cabeza hacia el mendigo y él ya me esta observando, con odio, con repudio, con diálogos internos que seguro incluyen palabras altisonantes.
Subo al carro, sin mover siquiera la mano mojada, la babeada, la asquerosidad, la ojalá que se cayera sola, ya sabes, para no tener que limpiarla. Pongo los seguros del carro(me dio miedo, aún no entiendo por qué), muy a fuerzas vuelvo a ver ese líquido que me estremecía, no traigo papel, -AAAAAAAH!- encuentro uno, me limpio y me unto antibacterial, para ser específica, vacío casi todo lo que queda en la botellita, pensando que eso puede regresar el tiempo y quitarme el asco y el miedo.
Motor, R, freno de mano, espejeo, vámonos, adiós.

1 comentario:
buena cronica, agilidad de escrito, interesante, y bueno, una profundidad de un momento que puede ser reducido a un par de minutos, pero que suele durar un poco mas en la mente y sentimiento, sigue escribiendo por favor!!!
como llegue a tu blog? instale el skype y busque contactos de tijuana, te encontre y vi tu blog y lo lei, yo tambien a veces escribo...sigue haciendolo
atte julio mn/tijuana b.c
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